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Viernes 23 Noviembre 2007

Son innumerables los videojuegos que se han lanzado a lo largo de las últimas décadas basándose en una franquicia tan jugosa como la de “La guerra de las galaxias”. Sin embargo, ciertamente su calidad no siempre ha estado a la altura de las circunstancias, sobre todo a la hora de llevar a una consola o a un ordenador la magia de un determinado largometraje de tan exitosa saga. “Star Wars. Caballeros de la Antigua República” es un juego de rol que en su momento programó Bioware, una compañía experta en estas lides y una garantía de calidad para los aficionados a este tipo de títulos. Pero lo mejor de todo es que no hace falta ser un entusiasta de este género para disfrutar con esta auténtica obra de arte que nos sumerge aún más en los mundos creados por George Lucas y sus colaboradores.

Es cierto que al principio del juego uno echa de menos no poder moverse por un momento histórico situado entre “Star Wars. Episodio I: La amenaza fantasma” y “Star Wars. Episodio VI: El retorno del Jedi”. Sin embargo, poco a poco nos vamos acostumbrado a los nuevos personajes que pululan a lo largo de una trama sorprendente en la que tendremos que enfrentarnos a unos poderosos Sith comandados por el temible Darth Malak. El carisma de este servidor del Lado Oscuro de la Fuerza es incontestable, estando también muy trabajada la personalidad de los diferentes individuos que nos encontraremos a lo largo de la aventura y que incluso se unirán a nosotros (desde la poderosa Jedi Bastila hasta el arrogante Cardelous). Además, los diálogos son abundantes y no se limitan a una simple frase (por si no lo sabían, hasta los wookies pueden soltar largas parrafadas con sus característicos gruñidos).

Eso sí, los gráficos no son el mejor apartado de “Star Wars. Caballeros de la Antigua República”, especialmente cuando caminamos por ciudades como Taris, si bien los paisajes de Dantooine resultan idílicos. Me encanta la iluminación que se emplea cuando los protagonistas se encuentran en alguna zona exterior y, por supuesto, las fabulosas secuencias cinemáticas que se desperdigan a lo largo de la aventura. La forma de caminar de los personajes no resulta del todo convincente, algo que no sucede cuando combaten. Por otra parte, se perciben leves ralentizaciones y, sobre todo, una molesta repetición en los rostros de algunos secundarios.

El juego no se dobló al español, aunque, por suerte, sí se subtituló. El reparto no está formado por intérpretes famosos que hayan prestado su voz para la ocasión, pero sí por actores que colaboran con asiduidad en este medio, caso de Jennifer Hale o John Cygan, por ejemplo. Las distintas lenguas existentes en la galaxia están muy bien representadas, variando un individuo la entonación de su voz dependiendo de la emoción que nos quiere transmitir. Los efectos sonoros son brillantes, empezando por el choque de las espadas de luz o por el rugido del motor de una nave, destacando finalmente la banda sonora de Jeremy Soule, un compositor de gran talento que ya debería estar trabajando en la gran pantalla y, por tanto, siguiendo los pasos de Michael Giacchino. Su banda sonora se adecúa en todo momento a lo que sucede en la pantalla, resaltando en los pasajes de acción y siendo particularmente hermosa cada vez que el Halcón de Ébano despega o aterriza en algún planeta. Sorprende, eso sí, su parquedad a la hora de utilizar algunas piezas de John Williams, siendo especialmente hermoso el arreglo que realiza del tema de la Fuerza en Dantooine y existiendo cierto parecido con la música del Emperador en el menú principal del juego.

Uno de los aspectos negativos de los juegos de rol es que, la mayoría de las veces, el usuario contempla medio aburrido un buen número de combates por turnos que, al menos bajo mi punto de vista, llegan incluso a hacerse tediosos. “Star Wars. Caballeros de la Antigua República” adopta un estilo diferente, combinando un sistema en el cual podemos dar órdenes a nuestros personajes para que se enfrenten al enemigo pero que, al mismo tiempo, nos permite movernos cuando estos instantes tan frenéticos aparecen en la pantalla. Por lo demás, la trama de este título es muy absorbente, contando además con múltiples minijuegos y misiones secundarias que alargan su vida. Y por si esto no bastara, podemos guiar a nuestro personaje por dos sendas: la de la luminosidad, esto es, la de un Jedi, o la de la tenebrosidad, convirtiéndonos de este modo en un Sith. Lástima que esta joya de la Historia de los Videojuegos ya se encuentre descatalogada…

En la imagen: Pantallas de “Star Wars. Caballeros de la Antigua República” © 2003 Bioware y LucasArts. Todos los derechos reservados.

Viernes 26 Octubre 2007

Cuesta creer la importancia que han adquirido los videojuegos con el paso de los años y, en concreto, la estrecha relación que se ha ido consolidando entre este tipo de ocio y el cinematográfico. Así, en la década de los 80 eran muy pocos los que apostaban por un divertimento que, desde luego, nadie consideraba un arte, y ello a pesar de que numerosos programadores estaban creando lo que se podría calificar como verdaderas obras maestras. Sin embargo, por aquella época George Lucas ya fundó Lucasfilm Games, ahora conocida como LucasArts, lanzándose al mercado una serie de títulos que pronto alcanzaron la categoría de míticos (ahí está, por ejemplo, “The secret of Monkey Island”).

Tanto para los ordenadores como para las consolas llegaron una serie de juegos que adaptaban conocidas películas, siendo Ocean una compañía líder en este campo, aunque fuera pagando a los grandes estudios importantes cantidades de dinero con tal de hacerse con los derechos de largometrajes como “Robocop”, “Rambo”, “Terminator”, “Batman”, “Desafío total”, “Los intocables de Eliot Ness” o “Parque jurásico”. Sin embargo, poco a poco se produjo un cambio radical en estas empresas, puesto que muchas simplemente querían aprovecharse del éxito de ciertos filmes, de ahí que buena parte de sus productos no ofrecieran una calidad adecuada y los usuarios comenzaran a darles la espalda.

La irrupción de las consolas de 8 y 16 bits provocó que aparecieran en el mercado títulos originales que nada tenían que ver con la gran pantalla, algo que, en términos generales, se mantuvo hasta hace escasos años, volviendo a recurrirse a las licencias cuando los programadores se percataron de que podían ofrecer a los jugadores nuevas experiencias e introducirlos de lleno en mundos que hasta hace bien poco sólo podían disfrutar en una sala de cine. Actualmente, cintas de animación (“Shrek”, “Madagascar”, “Los Increíbles”, “Cars”), propuestas comerciales (la sagas de “Matrix” o “Spider-Man”) o incluso películas de culto como “El padrino” y “El precio del poder” cuentan con sus respectivas adaptaciones para consolas de sobremesa o portátiles. Además, son incontables los videojuegos que utilizan recursos más propios de una superproducción hollywoodiense, caso de “Shenmue”, cuyo presupuesto alcanzó los 70 millones dólares, o la saga “Grand Theft Auto”, siendo cada vez mayor el número de intérpretes, guionistas y compositores que colaboran en estas propuestas (de hecho, el músico Michael Giacchino se dio a conocer en este campo).

Existe también otro aspecto a tener en cuenta a la hora de hablar de la relación entre el cine y los videojuegos, y es la traslación de estos últimos a la gran pantalla. Ciertamente, la fortuna no ha acompañado a estos filmes, sobre todo porque la calidad artística de la mayoría de ellos es, por decirlo suavemente, bastante floja. “Super Mario Bros.” se convirtió en un auténtico esperpento, y algo parecido sucedió con “Double Dragon”, “Mortal Kombat” y “Street Fighter”. “Lara Croft: Tomb Raider” es la única película de estas características que obtuvo un gran éxito en la taquilla (alrededor de 275 millones de dólares en todo el mundo), pudiendo añadirse al grupo la trilogía iniciada con “Resident evil”. Sin embargo, “Final Fantasy: La Fuerza interior” y “Doom” no consiguieron el respaldo del público, siendo ahora un mediocre director llamado Uwe Boll el que está empeñado en hacernos sufrir con sus incontestables bazofias (“House of the dead”, “Alone in the dark”).

Es muy probable que, debido a estos fracasos, las majors no se atrevan a invertir en este tipo de producciones, de ahí que el proyecto de Peter Jackson de producir una película sobre “Halo” se esté encontrando con no pocas dificultades, y eso que “Halo 3″ ha vendido más de tres millones de copias en los Estados Unidos durante el pasado mes de septiembre. De hecho, la industria hollywoodiense ha culpado a este juego del descenso en el número de espectadores que en las últimas semanas se han acercado a las salas de cine. Sin embargo, estas grandes compañías no tienen reparos a la hora de utilizar a las consolas de última generación para promocionar los formatos de alta definición, en este caso el Blu-ray (Playstation 3) y el HD-DVD (Xbox 360), compitiendo ambos por hacerse con el dominio del mercado doméstico.

En las imágenes: Cartel de “The secret of Monkey Island” © 1990 LucasArts Entertainment Company. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Shenmue II” © 2001 Sega/AM2 Company. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Grand Theft Auto: San Andreas” © 2004 Rockstar. Todos los derechos reservados. Angelina Jolie en “Lara Croft. Tomb raider: La cuna de la vida” © 2003 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Halo 3″ © 2007 Bungie Studios. Todos los derechos reservados.